Te contamos las diferencias entre fast y slow en la moda en general y en el mundo tejeril en particular

Bara con perchas en una tienda con ropa colgada en tonos beige.
Diferencias entre fast y slow fashion

Recuerdo como si fuera ayer, aquel día en el que vi el documental The true cost, y la terrible sensación que me invadió cuando fui a mi armario, saqué toda la ropa y me puse a mirar etiquetas. ¿Cómo había podido estar tan ciega? Después de aquello, empezó mi cruzada contra la moda rápida, y ahora soy la hermana, amiga y novia pesada que pone mala cara cuando le dicen con orgullo: ¡mira! me ha costado 10€ en “introduce aquí tu tienda favorita de moda rápida”.

Os recomiendo ver la película y leer un libro que me cambió la vida: “Tu consumo puede cambiar el mundo” de Brenda Chávez. Pero eso os lo cuento otro día.

En qué consiste la moda slow y cómo identificar el fake slow

Hay muchas personas que aún no conocen las diferencias entre la moda rápida y lenta y el porqué de su éxito. Así pues, mi objetivo de hoy es hacer un breve resumen de las principales diferencias. Importante recalcar que a veces no es oro todo lo que reluce y que la etiqueta slow se está utilizando últimamente también muy alegremente, así que estos puntos os ayudarán a diferenciar el true slow del fake slow.

El 20% de los residuos que se generan en el planeta provienen de la industrial textil

Desfile de moda: 14 modelos desfilando en una pasarela, todas de espaldas porque están saliendo.
Las empresas de moda rápida están continuamente sacando nuevas colecciones y modelos de ropa

El objetivo de la industria de la moda actual es fabricar prendas muy rápido y en volúmenes muy grandes, y teniendo en cuenta que la media de uso de una prenda es de tan solo 7 veces, te puedes imaginar porqué se generan tantos residuos. ¿Por qué solo 7 veces? pues por que no suelen ser prendas de calidad, así que duran pocos años y porque “pasan de moda” en un suspiro (o eso te hacen creer con sus campañas publicitarias).

La primera de las diferencias entre fast y slow fashion es que por el contrario, la moda lenta, apuesta por prendas atemporales que no pasan de moda, por comprar ropa de segunda mano y reparar tu prenda siempre que se pueda para que te dure muchos años. Además son productos que se fabrican en pequeños lotes o de manera artesanal, al contrario de la fabricación industrial masiva de la moda rápida.

Precios bajos

Si estás pagando 10€ por una camiseta, imagina lo que han cobrado todas las personas que han formado parte de ese proceso de fabricación. La condiciones de trabajo suelen ser muy injustas para las personas que las fabrican. Muchas horas de a precios bajos en países en vías de desarrollo a un coste mínimo, con gran impacto negativo en las comunidades y sin respetar el medio ambiente. Echa un vistazo a las etiquetas de tu ropa y verás los países en los que se fabrican tus prendas.

Los hilos, lanas y ropa categorizados como slow, tienen un precio mayor, pero piensa que es un precio justo acorde al trabajo realizado y a la calidad del producto.

Materias primas

Si ya es difícil saber las condiciones en las que se ha fabricado la prenda que estás comprando, ¿que me dices de las materias primas empleadas? ¿Las fibras empleadas de dónde provienen? Si es algodón, ¿en qué condiciones ha sido cultivado? ¿Qué clase de tintes se utilizan? ¿las personas que los manipulan están bien protegidas? ¿se realiza una correcta gestión de los residuos? No sabemos NADA, acerca de todo ese proceso.

pantalones vaqueros apilados
Los pantalones vaqueros son una de las
prendas más contaminantes

Habitualmente, y digo habitualmente porque no siempre es así, las marcas de moda slow apuestan por ser muy transparentes y podrás saber bastante más acerca de ese proceso de fabricación. Y lo bueno es que también les podrás preguntar más fácilmente tus dudas. Hay que acostumbrarse a preguntar, y solo así podrás realizar tu compra con total convencimiento.

Ya sabes, ponte a preguntar a Inditex a ver si te responden algo.

Como curiosidad y culturilla, la pionera de la slow fashion fue Kate Fletcher. Ella inició en 2007 un movimiento “lento” hacia la sostenibilidad de la moda, para llevarla de vuelta a la fabricación ética e introducirla de nuevo en el comercio justo.

¿Cómo vestirse y tejer de una forma más slow?

Alargar la vida a la ropa

Antiguamente lo normal era que cada cual se cosiera su propia ropa o que la encargara. Esta costumbre desapareció por la aparición de la moda rápida y la entrada de China en la foto en el caso de España. Si retomamos esas habilidades perdidas podemos aprender a crear nuestra ropa y a arreglarla. ¿No es bonito llevar algo exclusivo creado por ti? Algo adaptado completamente a tu personalidad y estilo, y no a las modas que se inventan las grandes marcas.

Comercio Justo

El Comercio Justo antepone las personas a la rentabilidad tratando de empoderar y dar valor a los artesanos y artesanas locales que desarrollan actividades y fabrican productos con una tradición muchas veces milenaria.

Made in Spain

Si compras ropa o lana fabricada en España, estarás apoyando a las empresas locales.

Hecho a mano/ Artesanal

Lo artesanal cuenta una historia, representa una cultura o un pueblo. Al estar hecho a mano de forma individual o el pequeños lotes, los productos tienen mayor calidad, son más duraderos, más fiables. Además es exclusivo, cada pieza es única. Por supuesto se asocia a la sostenibilidad, a lo natural y ecológico. (Pero una vez más cuidado, que no siempre es así).

Resumiendo: cómo convertirte en consumidora slow

Manos tejiendo con dos agujas de madera una lana de color azul
Tejer tu propia ropa es un paso enorme para ser más Slow
  • Reduce tu ritmo de compras y consumo
  • Adquiere o teje prendas atemporales
  • Busca la calidad en lugar de la cantidad
  • Apoya la artesanía y la compra de proximidad
  • Teje o cose tu propia ropa
  • Recicla, usa ropa de segunda mano. Si ya no te gusta un jersey lo puedes deshacer y tejer otro con esa lana
  • Puedes donar las prendas de ropa que ya no uses para así alargar su ciclo de vida, o puedes venderlas
  • Entiende y respeta los tiempos de producción priorizando la calidad humana, no el consumismo
  • Busca hilos, lanas o prendas con materiales con menos químicos, tintes, energía, que utilicen menos recursos, y menos desperdicio.

Llevo tiempo participando en este cambio, primero como consumidora y ahora como artesana, y no te voy a engañar, no es fácil. Pero te aseguro que tiene mucha magia y es muy gratificante hacer una compra en la que tienes claro lo que estás financiando, y por lo tanto eres mucho más feliz.

Nos gustará mucho conocer vuestra opinión sobre el tema.

Abrazos,

LB

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